A la urna caminando

Cada cuatro años se repite la escena. Las aceras agrietadas de la Loíza reciben visitantes poco habituales. Votantes que caminan desde la Ashford hasta la Escuela Pedro Goyco, frente a la esquina de la calle Diez de Andino. Se juntan con los peatones que a diario transitan por esta calle. Ya a las ocho de la mañana, cuando abrieron los colegios, había una fila que se extendía hasta la gasolinera. A media mañana las aceras en ambas direcciones estaban llenas de gente. A Café del Loto no se podía casi ni entrar de tan lleno que estaba.

Todo transcurría sin incidentes en la unidad electoral. Doñas que parecían acabadas de salir del beauty hacían fila detrás de otra que aún llevaba los rolos puestos que a su vez estaba parada detrás de Ricky Rosselló. La calle está tan diversa como la fila. Hay un par de caras conocidas, Ariel y su bigote pedalean en dirección a la de Diego, Saúl no se cogió el día libre y estaba vendiendo azucenas y Johanna y su crew están manos a la obra en Molinis.

Carros con banderas de distintos partidos corrían calle abajo tocando bocina. Algunos balcones tienen banderas de pavas, palmas y Carmen Yulín. A una hora del cierre de los colegios no hay fila en la Goyco.