Awilda Sterling

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Aprendió a trabajar el silencio con Dana Ritz en Nueva York. Lo incorporó a sus coreografías desde entonces. Pero fueron tal vez los sonidos del primer barrio en que vivió, Barrio Obrero, los que marcaron el principio de su relación con el arte, es decir con el mundo. Awilda Sterling nació en Santurce. Pero aclara que se crió en distintos lugares a donde se mudaron sus padres incluyendo Puerto Nuevo, Caparra Terrace y Carolina. Hace como diez años que regresó al barrio. Antes de eso estudió en la UPR y en Artes Plásticas, hizo una maestría en Pratts Institute en Nueva York, crió un hijo, dio una segunda vuelta de varios años por la ciudad de Nueva York y aquí está todavía en la constante búsqueda que la ha llevado a reinventarse, casi sin cesar.

 

Awilda es hija de Don Tetelo Sterling, pelotero, policía y bullanguero de respeto, y de Doña Emma Duprey, maestra y experta en recetas sabrosas y saludables. Es profesora en la Escuela de Artes Plásticas en el Viejo San Juan y perfomera de esas pioneras que se atrevieron a redefinir la escena de la danza en Puerto Rico. Se acercó a la danza primero de la mano de Sylvia del Villard y de allí saltó a tener un estilo propio y particular que incorporó más adelante al trabajo de otras compañeras de labores: Petra Bravo, Maritza Pérez Otero, Viveca Vázquez, Teresa Hernández. Hace diez años regresó a Santurce. A veces se le ve caminando Loíza abajo con su tumbao. Hace dos años recibió la prestigiosa beca de la entidad USA Artists en la que se reconoce el cuerpo de trabajo de artistas de distintas disciplinas. Se presenta el 8 de diciembre en La Mixta en La Respuesta en Santurce.

 

Nos abrió las puertas de su casa santurcina y aquí la tenemos en nuestra sección: Cangrejeros.