Casa Taft 169: un espacio común

Por más de cuarenta años la propiedad ubicada en el 169 de la calle Taft en Santurce ha estado abandonada. El espacio ha servido de hospitalillo, vertedero clandestino y cuna de sabandijas. Los vecinos, bajo la batuta de la urbanista Marina Moscoso, decidieron tomar cartas en el asunto y resolver el problema. Así nació el proyecto Casa Taft 169.

En agosto de 2013 se organizaron formalmente y ya han transformado la fachada y tienen un huerto en el patio de atrás. Cada semana se reúnen allí a limpiar, pintar, sembrar, lo que haga falta. “Una de las vecinas, Paula Muñiz, decidió hacer un huerto y entonces una vez que estuvo el huerto que vimos que generaba más atractivo hacia el lugar, Jalil Serrano, que es estudiante de arquitectura, propuso ocupar la propiedad”, explica Moscoso sobre el inicio del proyecto que durante las navidades tiene el patio “techado” con sombrillas.

patiocasa taft

“Mi referente viene porque viví un tiempo en Barcelona”, explica Moscoso, “y el movimiento ocupa es conocido y frecuente allí”. Según cuenta esa ciudad se vio transformada por el establecimiento de un centro cívico en cada barrio y esa es la meta a largo plazo de Casa Taft, convertirse en un punto de encuentro para la comunidad, en un espacio cultural y de acción social. Según Moscoso los dueños de la casa, un grupo de herederos, no están interesados en la propiedad que tiene cientos de miles de dólares de deuda en el CRIM. Así que se proponen lograr que el espacio pase a manos de la comunidad.

A partir del proyecto surge la Asociación de Residentes Machuchal Revive (ARMaR). Además de consolidar el rescate de la casa comenzaron un proyecto de mejoramiento de la escuela elemental Pedro Goyco en la calle Loíza. Ya está establecido allí el Programa de Convivencia Creativa y Ciudadana con el auspicio del Museo de Arte Contemporáneo. El proyecto empezó con clases de danza, teatro y artes visuales en horario extendido. “La dirección de la escuela nos había dicho que se habían planteado la alternativa de integrar las bellas artes al currículo escolar”, explica, “por eso se integra el MAC. Decidimos empezar por etapas”.

A largo plazo esperan lograr convertir el plantel en uno de enseñanza Montessori para mejorar la calidad de la enseñanza y lograr que la mayoría de los niños de la comunidad estudien allí. ¿Y qué más hace falta para mejorar la comunidad? le preguntamos. “Hacen falta muchas cosas, de los primeros proyectos debe ser mejorar las aceras y soterrar las cablerías. Es vital mejorar el espacio público, este es un barrio peatonal”, concluye.