Construyendo mi propia obra

El miércoles pasado fui a ver el ensayo general de la obra Construyendo a Verónica que continúa en cartelera este fin de semana en el teatro Victoria Espinosa de la calle Del Parque en Santurce. Creo que en Puerto Rico no se acostumbra a hacer ensayos generales con público cuando se está haciendo teatro profesional. Quizás porque no conviene económicamente a la producción hacer una función sin cobrar entrada. Pero aún así me parece muy útil. Así los actores, directores y técnicos tienen la oportunidad de probar la obra y hacerle los cambios necesarios antes de la presentación oficial. Así lo hacía de manera muy útil la profesora Rosa Luisa Márquez cuando yo estudiaba con ella en la UPR. A propósito de Rosa Luisa, tiene una intervención corta en esta obra. Mi recomendación es que vayan a verla.

Llegué esa noche a las ocho en punto y junto a los demás espectadores tuvimos que hacer una fila en la parte de atrás del teatro. Entrar por donde entran los actores y técnicos hacía interesante la experiencia, incluso tuvimos que firmar nuestros nombres en la libretita. Sentía que ya la obra había comenzado, que el laberinto de pasillos en el Victoria Espinosa era el umbral hacia el lugar mágico que nos esperaba en esta obra. Al entrar al espacio teatral, todo el escenario y el área del público estaba convertido en lo que parecía ser un salón de actividades, lleno de mesas redondas y sillas alrededor, como si fuera una fiesta de bodas pero en el futuro, con decoraciones que me recordaban un poco al Blue Man Group o una atracción futurista del Universal Studios.

Cuando empieza la obra, aparecen los personajes, 18 en total, y comienzan a moverse entre las mesas, bailando, cantando e interactuando por el público. No podremos ver a todos los actores y actrices en una sola noche. Para eso habría que ir tres veces a ver la obra, porque cada vez que vas a verla, te sientas en un lugar diferente y solo llegarás a ver seis. Los personajes, de uno en uno, en un orden que lo establece la mesa en que estés sentado, van llegando a tu mesa y se sientan contigo a contarte sus historias, sus vidas, sus problemas y sus traumas. Son monólogos íntimos, que ocurren en cada mesa simultáneamente y que se unen entre sí a través de la posible relación que estos tienen con el personaje de Verónica, con la manera en que estos se relacionan con su cuerpo, con el encuentro de este cuerpo muerto, y con todo su misterio. Disfruté mucho de la intimidad que se creaba con estos personajes sentados en la mesa con uno. Disfruté de sus miradas tan íntimas, de esos ojos que constantemente conversaban con los míos, buscando aprobación o comprensión. En Construyendo a Verónica hay muchos momentos de esos. Y así es como poco a poco uno va construyendo su propia obra. Es a partir de esos cuentos que intentamos descifrar el misterio de Verónica, si acaso es ese su nombre, porque realmente no sabemos mucho de aquella mujer rubia que apareció muerta hace unas semanas en la playa con una nota en la mano que decía: “Verónica, regálame 10 años más de felicidad”.

Funciones: Sábado 26 de octubre a las 5:30pm y domingo a las 3:00pm en el Teatro Victoria Espinosa en la Parada 22, información y boletos: (787) 295-0972.