Esos espacios vacíos

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Es una compulsión, cada vez que me topo con uno empiezo automáticamente a hacer el plan en mi cabeza. “En este se puede hacer un centro cultural, aquel puede arreglarse para vender apartamentos baratos, en este otro podemos poner una biblioteca…” Los edificios vacíos del vecindario son una cantera de posibilidades. Claro si uno tuviera los chavos o las conexiones o ambas, la cosa sería distinta.

El ejercicio no es más productivo que la división de dinero que hago en mi mente cuando paso por el billboard donde dice en cuanto está la Loto, antes de llegar a la salida del expreso De Diego ya lo tengo gastado y sin jugar. Pero el inventario de edificios en desuso del vecindario me ha tomado más energía que la resta de los chavos de la Loto.

candado

 

Quizás es porque pienso que existe la posibilidad de que eso sirva para algo. La obsesión me ha llevado a sacar números y buscar socios, a visitar el Registro de la Propiedad y la oficina de Urbanismo del Municipio de San Juan en busca del estatus de algunas de esas propiedades. La propuesta del espacio cultural que queremos establecer está hecha hace mucho tiempo, incluye un pequeño estudio de grabación, otro de fotografía, varios espacios pequeños de oficina y un café teatro donde se ofrecerán clases de actuación, música, redacción, baile, de todo lo que el corillo del vecindario hace de manera dispersa todo el año. El proyecto se adaptaría al espacio que se consiga.

El más ambicioso de todos es el edificio que está entre la Jefferson, la Braeser, la Molina y la Pomarosa. Era la plaza del mercado de Machuchal. Es un edificio enorme de techos altos. Le pertenecía al arquitecto Edward Underwood que tuvo sus oficinas allí hasta hace unos años. Underwood falleció pero aún la estructura está a su nombre.

Plazamercado

 

Habilitar ese espacio sería costoso pero estamos dispuestos a buscar auspicios y manos para ayudar. Espacios comerciales vacíos en la Loíza hay muchos y ya comienzan a encarecerse al punto de que proyectos que no generen grandes cantidades de dinero seguramente no los podrán costear. Hay otras propiedades más pequeñas y otros espacios, como la cuadra de la Taft entre la McLeary y la Loíza que está abandonada prácticamente entera con una casona antigua y hermosa de un lado, un lote vacío y varios edificios multifamiliares entre medio, vacíos.

Taft

Esos no he averiguado de quien son pero llevan años desgastándose y sirviendo de hospitalillo y nido de sabandijas. Así hay muchos por la zona. Ojalá que alguien con los fondos necesarios decida empezar por uno de ellos, arreglarlo y ponerlo en uso, creando tráfico peatonal y trayendo nuevas propuestas al barrio. Un poco más abajo en esa misma calle ya está adelantado el proyecto Casa Taft 169 que lidera Marina Moscoso junto a un grupo de vecinos y ARMAR, que se ha dado a la tarea de rescatar una de tantas estructuras. Llevan varios años trabajando en ese proyecto que ya es un ejemplo concreto de trabajo comunitario urbano.

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  • Nicy Nikita Eunice

    Me pasa igual. Desearía que una Ordenanza cediera esos espacios a personas interesadas en habilitarlos y hacer de ellos centros que aporten o a la cultura, o a la literatura, o al arte, o a la música, o al baile, o a la gimnasia… si es que todo eso no es, al final, lo mismo. Yo también hago mis cuentas. Mis edificaciones están entre Caguas, Cayey y Cidra. La biblioteca cooperativa, el café y la sala para artistas están ganando en mi imaginación. Algún día…

  • Lopito Junio Belen

    Yo me crié en la Calle Loíza, y he notado el abandono porque los GRANDES intereses ya saturan el vecindario. Me apena mucho que traten de sobrevivir, mas, hay que moverse para otro lugar. Muchas bendiciones.