Flores de Cayey

La esquina de los Rodríguez, así debería llamarse el punto donde se encuentran la McCleary con la Kings Court. Es la esquina donde se para el señor que vende las flores.

Desde el 1960 están bajando de Jájome los Rodríguez cargados de flores. Algunas las cultivan allá en Cayey. Los lirios amarilis, que son rojos, grandes y en forma de campana, los cultivan en la finca de la familia en Jájome. Las Antorchas, los Gingers , Heliconias y los Lirios blancos también crecen allí.

Todos los días Ramón Rodríguez llena su van tempranito para estacionarse en esa esquina a esperar por los clientes. Pero no siempre fue tan sencillo. “Mi abuelo y mi papá venían en guagua pública, con las flores en cajas y caminaban por todos estos edificios de Condado vendiendo las flores”, dice Ramón mientras acomoda los Lirios Amarilis en su cubo.

Ahora el negocio familiar se ha profesionalizado a nivel de que tienen una floristería en su pueblo, Aflora, y mandan a buscar a Colombia, Ecuador o Costa Rica las flores que no cultivan ellos mismos. “Mi mamá es la más que trabaja”, dice Ramón mientras me enseña una foto que tiene en el iPhone donde aparece doña Leticia cortando flores en medio de un campo lleno de neblina.

Ramón está los siete días de la semana en la misma esquina. Casi todos los días llega como a las 10:00am y se va como a las 6:30pm. Los domingos lo coge un poco más suave y llega tirando para el medio día. Los precios no son menores a los de las floristerías de la zona, como Flores y Servicios y Fioridella. Pero a la gente parece que le gusta pararse allí cuando van terminando la rutina de jogueo por el vecindario o parar el carro en la esquina y bajarse un momentito a escoger su ramillete. “Hay clientes que son fijos, que vienen todas las semanas. Vienen algunos clientes exclusivos también, aunque todos somos iguales, verdad. Pero por ahí han venido Marisol Malaret, Gilbertito Santarosa, Sila Calderón”, dice mientras le despacha un bonche de Gingers, Heliconias y hojas a unos vecinos que llegaron a pie.