Iliana García

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Es actriz y gestora. Santurcina por elección y por linaje familiar.
Nombre: Iliana I. García Ayala
Ocupación: Teatrera y gestora cultural
Proyectos recientes: Como actriz las obras Secretos prohibidos de Tere Marichal y La gran desilusión de Kisha Tikina Burgos.  Como gestora cultural, miembro del equipo coordinador del Seminario Estudios Culturales y Políticas Públicas y del Simposio Políticas culturales y diálogo social Clacso y del Comité PR37 de la Fiesta de la calle Loíza
¿Qué estás leyendo? Recién terminé La elegancia del erizo de Muriel Barbery y Simone de Eduardo Lalo
¿Qué música relacionas con Santurce?  Santurce me sabe a plena de Cortijo y su comboLos pleneros de la 23 abajo y de Viento de agua.  Pero también siento a Sylvia Rexach y a Mima.  También se asoma la bachata y algo de jazz.
¿Cuál es tu restaurante favorito en Santurce? Molini’s sin lugar a dudas.  Es mi selección debido a la sazón tan rica que relaciono a comida de casa.   No nací en Santurce pero mi familia vivió en Villa Palmeras antes de yo nacer.  También de niña visitaba familiares en ese barrio, en la 23 Abajo o en Santa Rita en Río Piedras.  El sabor de Molini’s me acuerda mi infancia y a los cascos urbanos de San Juan.
¿Qué inspira tu creatividad?  El trabajo, el cine, la música, la escritura y los libros.  Pero, sobre todo, compartir en experiencias lúdicas colectivas, que me envuelvan en la dimensión del juego o me hagan reír.
¿Cuándo llegaste al barrio y cómo ha cambiado desde entonces? Vivo en Santurce desde 1992 y en la calle Loíza desde el 2006.  Del ’92 para acá, he visto comercios florecientes desaparecer; edificios residenciales bellos, demolidos para dar paso a estacionamientos; comunidades desplazadas para dejar lotes vacíos, donde antes había gente; llegada y salida de inmigrantes.  Es decir, desaparición de historia,  cambios de arquitectura y de vida cotidiana.  Hay barrios que siempre han estado vivos a pesar de los embates.  Uno de ellos es la comunidad Machuchal, donde ubica la calle Loíza.
En la Loíza se sienten las tensiones de la frontera: la resistencia de los que llevan décadas en el sector y el encantamiento de quienes quieren plantar bandera.  Al ser un barrio popular, cercano al Condado y al mar, es tentación de exotismo para el ojo y el bolsillo especulador.  Creo que antes también fue así, pero con menor voracidad comercial y hasta con períodos de desdén e indiferencia de quienes no lo vivían en su día a día.  Me parece que la historia misma del sector y la suerte sufrida por otros barrios de Santurce, hace que los pobladores de mayor antigüedad recalquen en las diferencias y las distancias.  Esto trae la consecuencia de los bolsillos comerciales y residenciales que existen en la actualidad en toda la comunidad Machuchal, en especial, en la calle Loíza.