La calle de Carlota

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Cuando ella llegó a la calle Loíza el barrio era vibrante. Era un centro comercial y residencial visitado por locales y viajeros. Hace 45 años la diseñadora Carlota Alfaro está establecida en la calle Loíza, en la esquina de la calle Taft.

El edificio de cuatro pisos que alberga su atelier y escuela de costura costó, en aquella época, $180,000. “La abogada María Luisa Fuster, que era clienta mía, me dijo: ‘yo te voy a ayudar’”, explica Alfaro. Fuster la ayudó a solicitarle ayuda a Fomento y le prestó parte del dinero. Así comienza la relación de este ícono de la moda puertorriqueña con este sector.
Cerca de 30,000 estudiantes se han capacitado en la escuela de costura de Alfaro. Su empresa emplea a unas 15 personas y en el atelier hay gente trabajando todos los días laborables. “Puerto Rico es el país ideal para la alta costura”, dice, “se hacen trajes para una sola ocasión: concursos, senior prom, galas, bodas”. Sus creaciones se han vendido en cientos de tiendas alrededor del mundo.

Carlota en su calle

Una de las paredes del área de trabajo que Alfaro comparte con sus empleadas está forrada de fotos de novias y quinceañeras vestidas por la diseñadora. Son décadas de estilos y materiales distintos en una sola pared.

Alfaro, madre de dos hijos, asegura que a pesar de que ahora hay pocas tiendas de telas en el país ella patrocina los telares criollos y menciona que queda uno en la calle Loíza: Ladicani.

“Ya no queda nada de lo que había aquí cuando yo llegué. Estaban los Almacenes Infanzón, Radio Andrea y la Sterling House”, recuerda la empresaria que nació y se crió en la Parada 23. “Ahora esta es la calle de los restaurantes y se ha convertido en un centrito de la moda”. Al lado del edificio de Alfaro está el atelier de Harry Robles, uno de los diseñadores más relevantes del País que fue también estudiante de ella. En la calle también ubican los tallers de José Raúl y Noe Amador, entre otros. “Yo aprendí a coser practicando con las muñecas y con lo que mi tía me enseñó”, explica. Sesenta y siete años más tarde Alfaro sigue trabajando a diario y compartiendo su conocimiento con las próximas generaciones de diseñadores.

*Publicado originalmente en índice.

  • copani

    wao, 45 años. q bien q se mantiene ahí.