La cuneta no es un zafacón

Las alcantarillas de agua pluvial, es decir las que están en las cunetas de las calles de todo el País, llevan el agua directamente a los cuerpos de agua cercanos. Las cunetas y alcantarillas tienen el propósito de recoger el agua de lluvia y evitar inundaciones devolviendo el agua a ríos, quebradas o al mar, lo que quede más cerca. Todo lo que cae en la alcantarilla va directamente a los cuerpos de agua, no pasa por una planta de tratamiento ni nada por el estilo. En el caso de Santurce muchas de las alcantarillas desembocan en la Laguna del Condado. La basura que lleva consigo el agua se posa en el fondo. El 80 por ciento de la basura que se encuentra en el fondo marino es generada por los humanos fuera de los cuerpos de agua y llega hasta allí por las alcantarillas y cunetas.

El Estuario de la Bahía de San Juan, organización dedicada a proteger los cuerpos de agua de la capital, ha llevado a cabo varias campañas educativas y de recolección de basura para ayduar a proteger la zona. “Un estuario es un área costera donde el agua dulce que fluye de los ríos y corrientes de agua se mezcla con el agua salada del océano, bahías, lagunas y canales”, explica la página del Estuario de la Bahía de San Juan.

Basta con caminar por ciertas áreas de la Loíza en la mañana para darse cuenta de que algunos negocios cuyos clientes consumen en las aceras barren todos los desperdicios hacia la cuneta. Montoncitos de latas, botellas, colillas, vasos, servilletas y sorbetos amanecen acumulados en las cunetas y sobre las alcantarillas contribuyendo de ese modo a unos sistemas de agua contaminados y a calles que se inundan a la menor provocación. Echar basura en la cuneta no es solo sumamente irresponsable y desconsiderado con los demás seres vivos sino que es ilegal.

Cada quien es responsable de la basura que produce o que producen sus clientes. La acera es pública, si la están usando para que sus clientes coman o beban, lo menos que deben hacer es dejarla limpia para el uso de los demás dueños de la acera que somos todos. Al final de la noche basta con pasar una escoba y echar todos los desperdicios en una bolsa de basura y al zafacón. Lo mismo aplica a los ciudadanos que usan las alcantarillas para echar desperdicios líquidos como aceites causando un grave daño a los sistemas de agua.

“Desechos como botellas, colillas de cigarrillos, insecticidas, pesticidas, pinturas y aceites usados de motor entre otros, son contaminantes que pueden cambiar las propiedades de las aguas de escorrentías. Estos contaminantes provocan un efecto adverso a las plantas, peces, animales y vida humana”, explica la página del Programa de Manejo de las Aguas de Escorrentías de la Universidad de Puerto Rico en Carolina.

 

  • Camila

    Excelente acercamiento. Hay que trabajar con nuevas campañas educativas respecto al tema.