Mr. Fish

Llega desde Naguabo todos los jueves y los sábados. Se estaciona frente a la Ferretería Madrid en la calle Loíza. Debe tener un nombre de pila pero no lo revela y todos lo conocen como Mr. Fish.

 

Parquea su guagua y se baja a conversar con los vecinos y con los que janguean en Israel Minimarket, en la esquina de la Jefferson. Todo el que pasa lo conoce. Y el te hace el cuento de cada uno de ellos, los detiene y te los presenta: “este trabajaba en construcción aquí en la Loíza”, “a este lo debes entrevistar que lleva toda la vida aquí”. Pone un tiburoncito en la capota de la guagua. Se apresta a vender el pescado fresco que trae del este.

 

Mr. Fish se apertrecha en la pescadería que queda frente al malecón de Naguabo. Allí llegan temprano los pescadores de la zona con sus productos. Del malecón viene directo a Santurce con el pescado en neveritas con hielo. “Hay varios vendedores de pescado en San Juan pero esta zona estaba desprovista de pescado fresco”, dice el vendedor sobre la esquina de la Loíza en la que se para desde el 2001. “Ya como a las seis de la mañana yo salgo de casa”, y cuando se le acaba la cosecha del día arranca y se va. El que quiera pescado tiene que pasar por allí temprano.

 

El resto del tiempo Mr. Fish lo dedica a cultivar su finca. “A veces traigo cosas de la finca y se las regalo a los clientes”, explica.

 

En las neveritas tiene chillo entero, filete de mero, arepas de coco y pastelillos de chapín que vienen acompañados de un mensajito cristiano de la señora que los prepara allá en Naguabo, pero son bien buenos. Vende las arepas y los pastelillos por docenas.