Plena santurcina

por
“Yo quisiera dedicar
una plena a los pleneros
que cogen de tarima pa cantar
cualquiera e las esquinas de mi pueblo,
de mi pueblo.”
Juan “Llonsi” Martínez

Siendo Santurce el barrio más populoso de San Juan, siendo encrucijada de razas y clases sociales, habiendo sido barrio cimarrón, siendo ahora (por lo menos en ciertas áreas) un barrio “hipster”, no es coincidencia que haya sido terreno fértil para el cultivo de la plena, periódico del pobre de los barrios de la ciudad. Aunque el origen del género se establece en  Ponce y no está vinculado a San Mateo de Cangrejos, la emigración masiva de múltiples partes de la isla hacia Villa Palmeras y Barrio Obrero permitió que una diversidad de microtradiciones llegara con sus intérpretes al barrio citadino. La plena en este caso no es la excepción si no la protagonista, tomando un arraigo en Cangrejos como en pocos otros lugares del archipiélago nacional puertorriqueño.

 “Plena brava, plena buena,
plena brava yo soy de Villa Palmera.”
 

Para entender la presencia y desarrollo de la plena en Santurce basta con trazar una línea en el tiempo a través de varias generaciones de pleneros. Sin ánimo de ser historiador, solo testigo como músico y plenero también, hago un recuento de unos cuantos pleneros (sin orden cronológico) que demuestran esa cadena que sigue intacta desde la segunda o tercera década del siglo XX hasta el sol de hoy:

Ismael Rivera, Rafael Cortijo, Papo Chin Rivera, Ramón Pedraza, Roberto Cipreni, Félix Díaz, Luis Daniel “Chichito” Cepeda, Perucho Cepeda, Modesto Cepeda, Rey “Camellito”, Harry Sebastián, Eddie, Johnny y Pepe Olivo, Víctor “Toro” Muñíz, Rafael Cepeda, Joe Medina, Luis “Lagarto” Figueroa, El viejo Chin Rivera, Sammy Tanco, Nelly Tanco, Marcial Reyes, Emilio Escobar, Tomasito Flores, Tito Matos, Willie Cubero, Richard Martínez, David “Papalote” Rosario, Paquito Cerniera, Héctor “Atabal” Rodríguez, Pablo “Gallito” Ortiz, “Capitol” Clemente, José “Nuno” Calderón, Federico “Papo Cadena” Delgado, Emanuel Santana, Philip Verdejo.

 “Morena monta en mi guagua,
monta en mi guagua morena
que yo te quiero llevar
a pasear a Villa Palmera.”

Aunque las circunstancias socioeconómicas de Santurce hayan cambiado significativamente en las últimas décadas, es evidente que siguen habiendo las condiciones propicias para el cultivo de la plena. Una característica de este género es la “portabilidad”; las panderetas de plena y el güiro son instrumentos fáciles de llevar a donde sea. De hecho, estoy convencido que la plena es una versión portátil del ritmo holandé de la bomba mayagüezana pero eso es harina de otro costal y punto de partida para otra reseña. La portabilidad y la relativa sencillez en su ejecución han hecho de la plena un género inclusivo de fácil acceso a muchos aficionados de la música.

Por este motivo no es inusual el encontrarse con grupos de pleneros en cualquier esquina, casa o negocio a cualquier hora del día.

 ” Se cayó, se cayó
un avión en Barrio Obrero
y cayó, y cayó,
y cayó botando fuego.”

Hoy en día tenemos un buen ejemplo de un compartir plenero sin igual que se da cita todos los lunes 8pm en Villa Palmeras, el Chícharo, la 25 arriba en fin, en la Terraza del Bonanza. Lo que comenzó hace aproximadamente dos años como un compartir informal, como suele suceder entre pleneros, sin ínfulas de espectáculo ni deseo de remuneración más allá que la satisfacción de un buen compartir, ha cobrado un auge inesperado a nivel de convertirse en, prácticamente, una verbena comunitaria. Un grupo base de pleneros amigos se siguen reuniendo y la voz se ha regado a tal punto que vienen pleneros de toda la isla a tocar. Se ha visto el caso de visitas de pleneros de la talla del rey de la plena, Ángel Luis Torruellas quien vino desde Hatillo, el incomparable Billy Van, el gran Joe Medina y tantos otros héroes anónimos para el no plenero que visitan de pueblos tan lejanos como Mayagüez.

“En tiempo atrás
se oyó sonar
a la orilla del Martín Peña
a la Barcha se iba a bailar.”
 

Lo que atrae a tanta gente, pleneros y no pleneros, es el compartir, es lo honesto de una plena, cangrejera y/o visitante, que invita a ser parte de ese “corillo” a como de lugar.

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El junte es intergeneracional desde jóvenes que recién empiezan a manejar el pandero, pasando por la generación X con el reconocido plenero Tito Matos quien, dicho sea de paso, es el principal gestor de este junte, y llegando a figuras como Torruellas, Ramón Pedraza o Roberto Cipreni, todos grandes maestros del género.

 “Que vengan los pleneros,
  que vengan los pleneros
  de donde quieran
   que aquí están los muchacho e Villa Palmera
  que aquí están los muchacho e Villa Palmera.”

 A la luz de este vértice de pleneros afirmo que la plena cangrejera sigue siendo punta de lanza de esta manifestación de la música tradicional y autóctona puertorriqueña. Quedan todos invitados.

“Ven acá vida mía, dame un abrazo;
de San Juan a Santurce no hay más que un paso.”

 *El autor es músico y se cree plenero porque janguea con ellos.