Rafael Viera

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De chiquito sembraba tabaco en los campos de Guaynabo. Pero en cuanto pudo dejó la casa de su familia y arrancó para la ciudad. Primero Santurce. Luego Nueva York. Allá cogió clases de bailar tango en la academia de Arthur Murray y conoció, o fue partícipe más bien, del fenómeno de la salsa. Después de haber trabajado en tiendas y restaurantes Viera se dedicó a vender música.
En esa época las disqueras tenían vendedores que iban de tienda en tienda. Regresó a Puerto Rico a trabajar para una de esas disqueras que habitaban la calle Cerra en Santurce. BMI, Fania y Distribuidora Nacional eran algunas de las grandes corporaciones que ocupaban la Cerra. Por allí se paseaban los músicos y cantantes de las orquestas de salsa. Allí -en esa calle que ahora está prácticamente desierta- tenían sus estudios El Gran Combo y Willie Rosario. Según Viera la actividad comercialde esa calle, que giraba en torno a la música, generaba muchos miles de dólares semanales, en los sesenta.
No tardó mucho en decidir montar su propio quiosco. Allí mismo, en el 610 de la Cerra, nació Viera Discos. Eso fue en el 1969. Ahora ocupa la estructura de una antigua iglesia en la Fernández Juncos, la catedral del coleccionista le apodan. Si es de colección lo más probable es que allí lo tienen. El catálogo de salsa es impresionante. El empresario asegura que a su tienda llegan cocolos europeos y coleccionistas de todas partes buscando los clásicos. Tienen una selección amplia de plena, bomba y música jíbara, y tiene de todo un poco.
La música en Santurce la tiene Rafael Viera, cangrejero.