Siembran mangle

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Voluntarios y vecinos de la Laguna del Condado se montaron en ‘paddleboards’, se lanzaron al agua con ‘goggles’ de nadar y recogieron la basura que hallaron en el camino. Objetivo: mantener la salud del cuerpo acuático, y crear las condiciones para que en su día se convierta en una reserva natural.

La iniciativa, que tuvo lugar el sábado, es auspiciada por el Programa del Estuario de la Bahía de San Juan (PEBSJ) y vecinos encabezados por la líder comunitaria Anabel Fossas, arrancó hoy por la mañana desde el área verde junto al puente Dos Hermanos, en la Avenida Ashford del Condado. El grupo hizo además pruebas para monitorear la calidad de agua. Mientras tanto, en la franja sur de la Laguna, aledaña al Expreso Baldorioty de Castro, otros voluntarios resembraron parte de los mangles rojos que fueron picados en verano pasado e hicieron un censo de árboles.

Entre los voluntarios estuvieron estudiantes de la Academia del Perpetuo Socorro de Miramar y el Colegio de la Congregación Mita en Santurce. Las empresas Velauno y Puerto Rico Masters Swimming prestaron equipo necesario para la actividad.

Saró Melero y Sofía Guillemard, estudiantes de Perpetuo, se montaron las dos en un paddleboard, y comenzaron a sacar del agua desde botellas de malta y de cervezas, hasta papel de aluminio flotante. En medio de los desperdicios, les sorprendió algo anaranjado en el fondo, y era una estrella de mar.

“A pesar de toda la basura, pudimos ver el otro lado, la laguna se está restaurando y encontramos cosas bellas como la estrella. Aquí hay muchas cosas que ver”, contó Sofía Guillemard. “A nosotros nos encantó. Ya le dijimos a la maestra que nos acompaña que queremos volver. Estamos felices”, añadió Saró Melero.

Alfonso Santiago, voluntario y miembro del Puerto Rico Masters Swimming, sacó del agua desperdicios como una silla plástica y hasta el monitor de una computadora.  “De aquí se puede sacar un ‘truck’ de basura”, aseguró. “En un muellecito que está aquí cerca encontré muchas latas y botellas. Mucha gente viene a beber y las tira al agua porque se les hace más cómodo que llevarse los desperdicios en una bolsa. Eso tiene que cambiar”.

La actividad es una de las iniciativas de restauración y educación ambiental que lleva a cabo el PEBSJ para proteger el Estuario, el área de encuentro de las aguas dulces con las aguas saladas, desde Toa Baja hasta Piñones. Este espacio es importante para proteger la biodiversidad, salvaguardar la costa, mantener la seguridad alimentaria y propiciar el desarrollo económico.

El objetivo de vecinos como Anabel Fossas es que la Laguna del Condado, ahora que se está restaurando, se convierta en una reserva natural, en la que se pueda propiciar proyectos de ecoturismo y recreación sana para la comunidad. En este cuerpo de agua, además, viven especies en peligro de extinción como manatíes, entre otras.

“La Laguna del Condado ha pasado de ser de la cloaca de San Juan a un cuerpo de agua donde casi todos los parámetros de calidad de agua están en cumplimiento y ahora las condiciones están favorables para que la gente entre en contacto con ella”, contó el doctor Javier Laureano, director ejecutivo del PEBSJ.

“Ha habido amenazas como cortes de árboles y proyectos de ley para que se pueda usar embarcaciones de motor, lo que iría nuevamente en detrimento de la Laguna y afectaría a los manatíes. Por eso es que estamos haciendo todos los esfuerzos para conservarla”.

El Estuario continuará haciendo actividades similares a esta y necesita voluntarios, pendientes a La calle Loíza para información.