Regreso al Clemente

Los Cangrejeros de Santurce regresaron anoche al Coliseo Roberto Clemente donde fueron derrotados por los Leones de Ponce 97 – 96 en tiempo extra. El juego de Ponce lucía más organizado y a los santurcinos les resultaba imposible gardear a su hombre grande.

Los Cangrejeros tiene récord de tres perdidos  y uno ganado en lo que va de temporada. Aunque hubiese resultado casi poética una victoria en el Clemente, los fanáticos salieron complacidos con el regreso de su equipo a la cueva donde fueron  campeones.

Las gradas estaban bastante llenas, con un público mixto que incluía a muchos fanáticos leones. Las alcaldesas de Ponce, Mayita Meléndez y de San Juan, Carmen Yulín Cruz, estaban sentadas juntas en primera fila dándole ánimo a sus respectivos equipos. La alcaldesa de San Juan fue fundamental para el regreso del equipo que por diferencias entre el exalcalde, Jorge Santini, y el manejador del equipo, Angelo Medina, no jugaban en San Juan desde el 2004.

Ante una casa bastante llena antes del juego se retiró el número 12 de Rolando Hourruitiner, justo antes de que la alcaldesa sanjuanera tirara una bola al airepara marcar simbólicamente el inicio del partido. Los Cangrejeros llegaron a tener una ventaja de 20 puntos para luego perder en tiempo extra. El Clemente, inaugurado en 1973, fue diseñado por el arquitecto cubano Nicolás Quintana en conjunto con el ingeniero Pedro Miranda. Anoche se veía hermoso. Su concreto expuesto, setentoso, sus gradas fluidas hacia la cancha y su majestuosidad sencilla. Aunque ubica fuera de los límites de Santurce es bastión Cangrejero que es a su vez representativo de todo San Juan.

El tapón para entrar y salir sigue siendo un problema, que podría aliviarse fácilmente si abrieran los varios portones de entrada y salida que tiene el complejo en lugar de abrir solo uno.

En un juego entre Santurce y Ponce, como es de esperarse, había pleneros de ambos bandos. Pero solo uno de los bandos tenía a Billy Van entre sus pleneros. El santurcino lleva décadas asistiendo a juegos Cangrejeros –tanto de baloncesto como de pelota- donde anima a la fanaticada con su chékere y sus pasos inconfundibles.