Verde Santurce

por
“Las semillas son los niños
Que el tiempo hará crecer
Pero hay que dar el ejemplo
Pa’ que pueda suceder”.

–Rubén Blades

 

Armados con guantes de lona, picos y palas, tierra lista y composta orgánica, cerca de 60 voluntarios –muchos de ellos, estudiantes de las escuelas Rafael María de Labra y Central High de Artes Visuales– se presentaron la mañana del 18 de diciembre para participar activamente en el evento ambientalista titulado: Estuario: El 18 en la Parada 18.

 

Esta colaboración conjunta entre el Proyecto del Estuario de la Bahía de San Juan (PEBSJ), la Agencia Federal de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés), el Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico y el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) busca reforestar los espacios urbanos de Santurce y crear conciencia, en especial entre nuestros jóvenes, sobre la importancia de la siembra de árboles para mantener nuestro aire limpio y de la seguridad alimentaria para nuestra subsistencia.

 

Esta primera convocatoria comenzó con un taller de siembra urbana, impartido por colaboradores del Fideicomiso, y continuó con la limpieza de las jardineras públicas aledañas a instituciones como el MAC, la Autoridad de Energía Eléctrica y otras estructuras, que ubican en las avenidas Ponce de León, Roberto H. Todd y Fernández Juncos en la Parada 18 y que no cuentan con programas de jardinería y mantenimiento para sus áreas verdes tan escasas. Luego del recogido de basura, inclusive cientos de colillas de cigarrillo, se prepararon las jardineras para sembrar un total de 25 árboles de especies nativas, tales como: malagueta, uvilla, coral, María, San Bartolomé, abeyuelo y retama prieta. El Fideicomiso de Conservación donó los árboles y la mano de obra de su equipo de especialistas en reforestación.

Siembra de árboles nativos.

El objetivo de la iniciativa es aumentar la biodiversidad y arropar de verde todo Santurce. El 18 de cada mes los estudiantes podrán regresar a los puntos donde sembraron árboles, dar seguimiento a su desarrollo y crecimiento y fortalecer la propuesta de conservación con un mapa georeferenciado.

 

“El proyecto es urgente porque en el último año se han perdido unos 200 árboles entre la Parada 18 y la Laguna del Condado, debido al desarrollo de edificios y carreteras”, comentó el director ejecutivo del PEBSJ, Javier Laureano, Ph.D. “También ha habido errores de siembra con árboles que se desprenden fácilmente durante las tormentas, y se han sembrado otras especies que rompen aceras. Hemos aprendido de esas experiencias. Ahora escogimos los árboles idóneos para mejorar el ambiente y la calidad de vida de nuestra ciudad y ampliar el componente educativo”.

 

Cabe resaltar que las escuelas participantes se han comprometido a implementar un programa de huertos escolares para educar sobre la seguridad alimentaria. Los alimentos que se cosechen se usarán para preparar comida en actividades futuras de los estudiantes.

 

El 18 en la Parada 18 también busca concienciar sobre la importancia de mejorar la calidad del agua de los cuerpos acuáticos que componen el Estuario de la Bahía de San Juan y de mantener limpio el sistema de alcantarillado pluvial, donde los voluntarios pudieron colocar marcadores para educar respecto a cómo los contaminantes que llegan al mismo drenan en nuestras playas y costas.

 

Según Evelyn Huertas, gerente de la EPA para el Proyecto del Estuario: “Todo lo que ayude a minimizar las aguas de escorrentías (que cargan sedimentos y contaminantes) recibe el apoyo de la EPA. Los árboles ayudan a que haya percolación en estas aguas. Todo es un ciclo, por eso apoyamos este tipo de proyectos. Es sumamente importante mantener las alcantarillas libres de basura. Puerto Rico cuenta con la incidencia de asma más alta en todo Estados Unidos y los árboles retienen muchos de estos contaminantes y purifican el aire; lo que protege el medioambiente y contribuye a la salud y bienestar de los ciudadanos”.

 

Lacalleloiza.com pudo ver de primera mano el interés genuino del voluntariado que no escatimó en labrar la tierra, exponerse al sol, ensuciarse y seguir instrucciones en su empeño por aprender a sembrar, participar activamente en una iniciativa ambientalista y evitar cometer los errores de generaciones pasadas. Todo sea por ver a Santurce reverdecer y porque en un futuro se vean los frutos de un esfuerzo por vivir en una mejor ciudad.

 

La autora es traductora, editora y bloguera.