The Gaykeeper

Desde la acera de la avenida Ponce de León a la altura de la Parada 18, frente a las discotecas Red Shield y SX, divisaste al gringo flaco rubio de las llaves conversando con un caballero que fumaba en pose macharrana. Inmediatamente te diste cuenta de que esa imagen, captada en plena calle santurcina a las cuatro de la madrugada, valía más que mil razones y procediste a pedirle autorización al protagonista para que Herminio Rodríguez, el fotógrafo, la plasmara para siempre.

Justo después de haber autorizado el “shooting”, él les hizo en inglés la siguiente pregunta: “Can I show some skin?” –“Of course”, le contestaron ustedes, al unísono, sin imaginar que se tiraría un “mooning”. No hay nada mejor que hacerle un retrato a un hombre de poder en el mundo gay masculino que ponga a la vista la raja que divide su culo; ese hermoso objeto del deseo, por tantos machos pública o secretamente codiciado.

Incrédulos, sus ojos se enfocaron en los destellos de luz que azotaban el mazo de aquel “gay gatekeeper” y se preguntaron cuántas puertas constituyen los umbrales del placer que brota del entretenimiento nocturno en una ciudad tan intensa; más allá o más acá de los lugares cotidianos como el hogar, el auto, la casilla de correos. Curtidas por el tiempo y la experiencia, a la misma vez que delicadas, las manos de ese portero son las que abren y cierran los accesos a los recovecos bellacosos de uno de los antros homosexuales del área. Pero aquel sorpresivo acto de “flashing” fue lo que los puso en contacto directo con lo erótico, que se paseaba a esa hora por la calle jamaqueando los árboles de terocarpus y luego se restrellaba contra las paredes de las cuevas modernas donde rebotaban los sonidos del reguetón y la música electrónica mientras strippers y clientes hacían escante.

Aunque es evidente que esa potente energía andaba al garete revolcando todo tipo de movidas hombrunas deshinibidas por alcoholes y pepas, por un segundo la exposición de la carne supuestamente más íntima e intocable al viento frío de enero de 2013 los alertó de que la libertad siempre se fuga entre grietas y candados.

Foto por Herminio Rodríguez.