FOR SALE

Ciudadela. Plaza de Diego. Gallery Plaza. Estos tres mega-proyectos de bienes raíces son sólo una parte de la transformación del paisaje de Santurce que persiste a pesar de los estragos económicos que sufre el país.

 

En el caso de San Mateo de Cangrejos –aquel antiguo poblado de esclavos libertos y portal al Viejo San Juan– lo que ahora atrae a inversionistas son sus fronteras con la Milla de Oro y el Condado, sector ya casi deslindado del Santurce del imaginario popular actual.

 

Los desarrolladores, y algunos planificadores urbanos, le llaman al fenómeno la renovación urbana, o “urban renewal”.

 

Basta con ver los anuncios de Ciudadela, que, con sus más de 500 apartamentos y 150,000 pies cuadrados de espacio comercial, se mercadea como “THE key player in Santurce’s urban revival”. El proyecto, por la parada 22, suscitó resistencia, no solo por el hallazgo de artefactos arqueológicos, sino también por el desplazamiento de residentes de la zona.

 

Claro, en la historia de Santurce abundan los ejemplos de desplazamiento y de demolición de barriadas enteras, siendo quizás el mejor ejemplo la construcción del Centro de Bellas Artes y de todo el enclave de Minillas que desplazó a la antigua comunidad de la Parada 21.

 

En otros casos, sobreviven las estructuras viejas y los caminos originales –como lo es la avenida Ponce de León,  que fue anteriormente la Carretera Central– y en esa esa convivencia de lo histórico y lo nuevo surge una energía particular, muy a lo “País de cuatro pisos”, de José Luis González.

 

En la calle Loíza, reverberan los efectos tanto de la recesión como de los abarcadores proyectos de desarrollo que la precedió, como lo es Gallery Plaza, con sus dos torres de viviendas de lujo con gimnasio y un restaurant de sushi. A pocos pasos, yace aquel fenómeno culinario que es Bebo’s Café, que se va expandiendo a lo largo de la avenida con su oferta de pollos rostizados y mixtas criollas, y la antigua sede de la Galería del Parque, que encontró un nuevo hogar en los bajos de un edificio art deco al otro lado de la calle.

 

Según la corredora de bienes raíces Ligia Hernández, cuyo padre, Alberto, ayudó a impulsar otra ola de desarrollo en el área, y que aún tiene su oficina en la Loíza, ha sido una mezcla de iniciativa privada, municipal y cultural lo que ha transformado a Santurce esta vez. “Santurce ha pasado por una transformación donde ahora mismo hay mucha actividad nocturna, teatro, arte, y muchos profesionales encuentran un nicho”, dijo Hernández. “Ha habido un florecimiento de todas esas fronteras que estaban hasta cierto punto enajenadas”.