Y no había luz en el Museo

Hay un árbol apoderándose de la Sala Miguel Ferrer del Museo de Arte de Puerto Rico. Las ramas se esparcen por el techo de madera cuadriculada y las raíces se extienden por media sala, o tal vez no tanto. El proceso apenas comienza. El colectivo de Y no había luz transforma la sala en un lugar mágico que contará parcialmente la historia de sus diez años como grupo creativo.

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Yari Helfeld, parte del grupo de seis integrantes que lo mismo pinta que hace música o teatro, asegura que tienen claro que aunque 10 años de trabajo es casi media vida para algunos de ellos, una década es poco tiempo. Y que más que presentar la historia de su trabajo presentan una muestra de lo que es Y no había Luz en este momento. El 17 de abril abre al público la muestra: Diez años de Y no había luz en el Museo de Arte de Puerto Rico. La exhibición no será estática. El 25 de abril de 3:00pm a 5:00pm la exposición cobra vida. De ahí en adelante habrá una serie de charlas que incluyen: Estética y teatro con Pedro Adorno y Memorias de imágenes y escenas con Rosaluisa Márquez y Antonio Martorell.

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“Deborah Hunt es una de nuestras grandes inspiraciones de usar la imagen como otra manera de seguir comunicando”, explica Yari. Otras de sus influencias son Pedro Adorno, de Agua, Sol y Sereno y Rosaluisa Márquez. El grupo funciona como un taller. “Es un laboratorio en el que aprendemos unos de otros”, explica. El grupo base de Y no había luz incluye a seis personas: Yari Helfeld y su hermana Nani Helfeld, Carlos “Gandul” Torres, Yusef Soto, Francisco Iglesias, y Julio Morales. En muchas ocasiones trabajan estrechamente con colaboradores como Pedro Iván Bonilla que está a cargo del video.  El trabajo de Y no había luz es interdisciplinario. Escriben las piezas para las cuales crean vestuarios y escenografías alucinantes, inventan con música, elementos visuales y conceptos que buscan estimular los sentidos.

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Mientras conversamos, un viernes a medio día, sus compañeros se mueven de un lado a otro en la sala. Hay piezas por todos lados: peces de papier mache, telas y Gandul sigue dándole forma al árbol. Cuando llegué las raíces ocupaban media sala, ya no, ahora él y Yusef le buscan la vuelta para que funcione en ese espacio oscuro de paredes negras. El árbol era parte de la escenografía de América, pieza que el colectivo presentó en el Centro de Bellas Artes. Faltan dos semanas para la apertura y el plan es seguir trabajando a diario hasta el estreno.

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“Queremos que la gente pueda salir sintiendo cosas”, explica Yari, “que les provoque sensaciones: tristeza, alegría, ilusión”. Y no había luz tiene un espacio permanente en Santurce, frente a la Escuela Central de Artes Visuales. Los miembros del grupo se dedican exclusivamente al arte. “Nosotros nos hemos dedicado a esto. Y este tiempo nos ha hecho entender que queremos hacer esto el resto de nuestra vida”.

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*Todas las fotos son de Ricardo Alcaraz.